21 nov 2013

Reflexión sobre la democracia colombiana: entre el voto en blanco y la imposibilidad de los tomates.



El texto de Monedero llega a mí en un momento de terrible confusión. En estos últimos meses ha venido a mi cabeza constantemente el pensamiento de que el próximo año, por primer vez, sufragaré, haciendo el papel que se supone que debo hacer como ciudadana. Sin embargo, recuerdo con nitidez cómo hace tres años, durante la competencia Mockus-Santos, me involucré en ese tema, en la política. Un poco perdida me aventuré en ese camino, sin embargo tenía claro que si hubiera podido votar, lo abría hecho por la fórmula de matemáticos que pretendían dar un giro diferente al país. 

Ahora bien, mi preocupación radica en que no quiero que la primera vez que marque una equis en un tarjetón sea sobre un espacio en blanco. No caeré en la moda actual: decir que votaré en blanco porque ningún candidato es bueno. Pero aunque lo intente, indagar sobre las diferentes propuestas y posturas, no he dado con una con la que esté de acuerdo –o si la he encontrado, entonces es difícil aquella elección. Más adelante hablaré al respecto-. Porque algo que tengo claro, es que hay que votar por quien UNO crea conveniente, no por el que las encuestas o los medios dicen que va a ganar –el que lidere y el que es la oposición-. 

Y con respecto a esto, me parece ridículo, concordando con Monedero, que la democracia se haya reducido al voto. Parece entonces que la única forma de participar de esta es mediante el sufragio. ¡Y encima le llaman universal! Me parece que para que haya una buena democracia, debe haber una buena educación. En primer lugar, el sufragio es lo último en la cadena de la democracia. Hay que empezar por informarse, conociendo los problemas del lugar – más allá del país, del departamento, ciudad o pueblo-. Tras esto, es imprescindible saber qué es lo que uno quiere y lo que considera mejor para su entorno. Teniendo esto claro, se acude entonces a las ideas de los candidatos. Estos personajes deberían presentarlas de forma clara, amena y concisa. Aquí enlazo con el concepto de universal. No creo que tenga que ver con que todo el mundo pueda ejercer el derecho. Tiene que ver con que todo el mundo conozca y tenga claro qué derecho está ejerciendo. Pienso en un habitante de algún sitio rural, desgraciadamente, carente de educación, que es bombardeado solo con nombres, mas no con propuestas o soluciones. Entonces se dirige a las urnas y ve en el tarjetón un partido cuyo nombre lleva el apellido de alguien que es constantemente mencionado en los medios. Sin conocimiento alguno, es probable que vote por ese partido porque es lo más familiar a él; dirá que ejerció su derecho al voto, sin embargo, creo yo,  bajo la idea de sufragio universal, el ciudadano solo fue manipulado. Porque la universalidad del voto más allá de que mujeres y afrodecendientes puedan votar. Es tener la oportunidad de decidir por quién votar, basado en una previa reflexión utilizando la educación.

Además, hace unos días, el actual presidente anunció que se inscribiría para la reelección. En cierto modo, lo sabía –todo el mundo-.  Sus razones, son obvias: llegar a algo de una vez por todas con el Proceso de Paz. Pareciera  que no busca calidad, sino velocidad, para restregarle así a su oposición que si fue capaz. Hoy en mi país una de las oposiciones más marcadas del gobierno derechista, es un partido de ultra derecha. No sé analizar discursos políticos, pero las palabras del mandatario estaban claras, se encadenaban una tras otra en busca del esperado, pero no sorpresivo, desenlace: paz. Lo desconcertante es que el mandatario parece un casete viejo recordando una y otra vez lo dicho anteriormente, pero no la idea. Recuerdo a Monedero: “no vayas a las palabras del pasado creyendo que ayer significaban lo mismo que hoy. Las palabras permanecen, los conceptos cambian.”  Supongo que el presidente busca algo distinto, pero el concepto siempre ha estado. Su idea se desplaza y se olvida del contexto ¿paz a cualquier precio? O ¿paz sin justicia? ¿Lo importante es que en unos años los libros de colegio le mencionen como el hombre a quien sí le funcionó un proceso de paz? 

Ahora bien, me gustaría hacer mención a un proyecto emergente de ciudadanos  para ciudadanos. El llamado Partido del Tomate, nació de personas indignadas con la política actual. Empezaron mediante las llamadas tomatinas, lanzando tomates a vallas con la imagen de diferentes políticos. Una vez perdido el miedo ante estos personajes, “mentirosos, ladrones, oportunistas, falsos, traidores, mezquinos, tiranos, déspotas, explotadores, avaros, mafiosos” el partido se organizó bajo las consignas de “defender el medio ambiente, rechazar la violencia, rebatir la corrupción, lograr educación con equidad en contra de la desigualdad y construir identidad y ciudadanía por medio del arte y la cultura.” Algo con lo que estoy de acuerdo. Y si lanzaran candidatura, si pudiera votar por esas ideas, sería fenomenal. Sin embargo, el Consejo Nacional Electoral exige un pago de 230 millones de pesos para poder participar de las elecciones. ¿Es democrático? ¿Es universal? La pluralidad política no existe en Colombia y este es el claro ejemplo. Y otra vez, Monedero, con respecto a la democracia en Grecia “los ricos siempre intentaban darles lo mínimo posible de ciudadanía a los pobres”. En ese entonces en la República Helénica y ahora en Colombia. Solo los partidos políticos tradicionales tienen el poder adquisitivo de pagarse esa vinculación. El Partido del tomate, sin embargo, ha estado organizando una colecta por el dinero necesario. Al parecer, se hace hasta lo imposible para que los indignados no se manifiesten. La democracia, universal, en este país, está en manos de pocos, poderosos y ricos con intereses propios. 

Ni de izquierda ni de derecha. Fuera los títulos. Lo que importa hoy es el bienestar del país, de las personas, del medioambiente, de los derechos, de todo en su conjunto. Así que esperaré paciente a leer con calma todas las propuestas de los candidatos. Por ahora, me iré a lanzar tomates.

Referencias:

Monedero, Juan Carlos “Panfleto desde el país de los perplejos. Razones para no entender nada o para entenderlo todo” en CURSO URGENTE DE POLÍTICA PARA GENTE DECENTE. Seix Barral 2013

http://partidodeltomate.co/

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