19 nov 2013

Pequeñas momias


En algún lugar del barrio Santa Fe, en Bogotá, se encuentra un museo fuera de lo común. No son pinturas, esculturas, objetos históricos o celebridades en cera. Son momias las que habitan aquel lugar, pero no egipcias, como en algunos museos famosos del mundo. En realidad, son momias de bebés. Ni siquiera eso, son momias de fetos.

La entrada está enrejada, supongo que es por la ubicación de la casa, en un barrio bañado de drogadicción, prostitución y crimen. Lo primero que uno hace al entrar, es pagar los diez mil pesos de la entrada. No hay posibilidad de pedir rebaja. Además, advierten que es peligroso llevar adentro de las salas objetos electrónicos como cámaras o celulares, debido  a algo que producen  las momias. Así mismo, tampoco es necesario llevar un cuaderno de notas, como me hubiera gustado hacer, pues el museo otorga una guía de ocho hojas con toda la información pertinente.

La primera sala es un auditorio donde tuve la oportunidad de ver una película sobre la formación del ser humano; es decir, cómo el espermatozoide logra entrar al óvulo, y como a través de los cambios de esa primera célula, se va formando un pequeño ser humano. No sé si fue algo que llamó mi atención, pero recordé las clases de biología del colegio, cuando decían que muchos fetos animales, incluido el humano, se parecen, en forma, cuando están en los primeros meses de gestación. Es verdad, en el video se veía claramente una masa sin forma que se podría confundir con un conejo o un pollo. Al final del video, y como era de esperarse, muestran el parto del bebé al que le había seguido el camino. Eso sí, sin censura, claro y directo se ve como el bebé sale de…

Luego de esta muestra audiovisual, entré a la siguiente sala. Allí hay muestras desde las células a  las treinta horas de vida, hasta un bebé prematuro. También hay muestras de animales marinos, pues el museo recuerda que  la vida proviene del mar. Vi un pequeño esqueleto de un feto, órganos… A pesar de este gran descubrimiento anatómico, impacta ver bebés prematuros que están desnutridos.

Siendo sincera, todo en el museo es impactante. No solo hay bebés o  fetos que por una u otra razón terminaron momificados. Hay además, bebés extraídos por medio de aborto criminal – se ven cráneos fracturados y partes del cuerpo cortadas-, bebés hijos de padres drogadictos o sin ir más lejos, fumadores o alcohólicos- algunos nacen cíclopes, sin extremidades o incluso…ni siquiera nacen, sino que mueren en el vientre. Igualmente, los hay que son literalmente pedazos de carne y huesos, sin una forma reconocible-. Por otra parte, hay algunas momias de bebés afectados  por factores genéticos. En cierto modo, es algo normal, pues le puede pasar a cualquiera –nadie sabe con qué genes viene y qué genes va a otorgar a su descendencia-. En este grupo también entran los hijos de incesto; lo curioso es, que los afectados no suelen ser ni la segunda ni la tercera generación, el daño se empieza a ver más o menos a partir de la quinta generación-según lo que relató la guía-.

Ya no tan pequeña, hay la cabeza de una niña que murió a los siete años producto de una malformación con la que nació. Iba a ser una bebé normal, sin embargo, su madre no tomó las debidas precauciones durante el embarazo-contrajo varicela- por lo que la niña nació con problemas en el cerebro, impidiéndole moverse, y la cara desfigurada. Los padres al verla, la abandonaron, para ser encontrada más adelante por unas monjas que la cuidaron hasta el día de su fallecimiento.

Pero no todo son pequeños seres humanos. También vi la espina dorsal de un adulto, una pierna, caderas, aparatos reproductivos, sistema digestivo, pulmón, corazón, cerebro, mano-una mano muy elegante y con clase, debo decir. Incluso sus uñas estaban pintadas con un hermoso color rosa-.

Una de las misiones del museo es sin duda fomentar una vida sana. Exponen sin tapujos los pulmones de alguien que alguna vez fue fumador, así como su corazón. Los órganos encargados del intercambio de gases son totalmente oscuros y el que es encargado de enviar la sangre al cuerpo es más grande de lo normal-esto se debe a que los pulmones ya no son capaces de “producir el oxígeno suficiente” por lo que al corazón le toca bombear más sangre al cuerpo-. Por supuesto, también están en contra de las drogas. Fomentan el cuidado durante el embarazo-lo cual incluye una dieta sana, nada de usar fajas y asistir a los controles requeridos para detectar cualquier anomalía en el feto-.

Además, están en contra del aborto. ¿Y si fue una violación y la madre no quiere llevar consigo el producto de un episodio traumático en su vida?-el bebé no tiene la culpa-. ¿Y si el bebé viene con malformaciones que impedirían su vida digna?-no somos Dios para decidir cuánto tiempo debe o no vivir un ser humano. Si es un mes, que así sea. Si son tres días, igual. ¿Y si la madre puede morir producto del embarazo?-en ese caso, el médico debe intentar salvar tantas vidas como sea posible-.

Reservo mi posición al respecto. Sin embargo, este espacio me permitió ver las cosas de una manera diferente -justo al día siguiente, haríamos un debate sobre el tema en la clase de constitución-. Muchas cosas se vinieron a mi cabeza, como las heterotopías de Foucault. Hay un principio en particular que dice que hay heterotopías asociadas a cortes de tiempo; estos lugares acumulan tiempo. Pero este lugar en particular acumula más que eso. No son pinturas, esculturas, objetos históricos o celebridades  en cera. Son momias las que habitan este lugar, pero no egipcias, como en algunos museos famosos del mundo. En realidad, son momias de bebés. Ni siquiera eso, son momias de fetos, y de vez en cuando de uno que otro adulto. Eso hace la diferencia. Hay una conexión directa con la exposición. No son solo objetos tras vitrinas, son otros seres humanos, pudo ser uno, o el hermano o la tía. La mayoría son cuerpos de hace cuarenta años, e incluso hoy, gracias a la maravillosa momificación, aún se detallan con precisión detalles de la piel o las cejas y pestañas. Es algo explícito y real.

Di las gracias a la guía y salí pensativa. Después de ver aquello se generan preguntas que solo uno se puede responder.

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