21 ene 2014

Enferma



Después de tanto tiempo se había olvidado de su rostro, de su voz, de su nombre. Ya no sentía su presencia. Se sentía curada. 

Sin embargo, ¡hubo quien le recordó que existía! Por un azar del destino, ya no lo tendría cerca. ¿Casualidad? Suerte. De pronto.  Pero cayó de nuevo en  la enfermedad. Pobre muchacha, volvió a suspirar, a pensar incontrolablemente y a sonreír sin darse cuenta. Agonizaba a cada segundo, pero esta vez con la certeza de que no volverían a estar cerca.