-Te amo.
-¿Por qué te haces daño?-me metí a la boca el último cigarrillo de la caja.
-Necesito sentir algo.-La agresividad se asomaba al tono de su voz.
-¡Puedes sentir tantas cosas! Odio, miedo,desilusion; pero has escogido el peor sentimiento.
-Porque eres la única que me ha impedido sentir aquello. ¿No entiendes? Cuando ya no se puede sentir otra cosa, por más que se quiera, se recurre al amor.
-¿Ya me has odiado?
-Sí.
-¿Has sentido miedo?
-Sí.
-¿Te he desilusionado?
-A cada segundo.
El cogió el cigarrillo, lo chupó rápido y lo acabó. Abrió una cerveza. Lo vi. Me vio.
-¡Maldito seas!-me quejé.
-Te amo-reiteró.
-Te amo.-Lo besé.
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