24 ago 2013

Maldito




Sin embargo, ahí estábamos. Mirándonos el uno al otro, a los ojos. Llorosos, casados, sucios. Que la tristeza no abandone este cuerpo efímero, porque entonces dejaré de sentir. La felicidad no es más que una utopía compacta que se guarda en cajas de cartón. Y las sonrisas no son más que la mera existencia de la hipocresía frente al amor.


¿Me quieres? No importa. Me interesa que te vayas. ¡Lárgate maldita sea! De todas formas mi vida ya había recorrido sola los caminos siniestros del destino. Tú solo fuiste el mapa arrugado que me condujo por aquellos senderos oscuros. 


Que el demonio no se entere, sino nos llamará a rendir cuentas; porque hicimos la promesa de no ser tan horripilantes. Pero es imposible mantenerme alejada de tan absurdos sentimientos. Quiero ser dueña de mí misma y poder comprender mis sucios pensamientos. Ya es tarde. No soy más que el recuerdo de una estúpida historia de amor.


Maldito, te amo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario