CSI Miami: Pervertido
(temporada cuatro, capítulo dieciséis)
Trabajo de la universidad
Philip Gordon, un pederasta, es
perseguido y “asesinado” por cuatro hombres en un parque infantil. El
laboratorio de criminalística, encabezado por Horatio Cane, de la policía de
Miami Dade llega al instante en busca de pistas que logren esclarecer el
homicidio. A simple vista, parece obvio que fueron las patadas propinadas por
los persecutores las culpables; sin embargo, Alexx Woods detalla una herida de
arma blanca al nivel del estómago, lo que indica que posiblemente no fueron los
persecutores los verdaderos homicidas. Cerca de la escena, otro agente descubre,
tras seguir huellas de sangre en el pasto, un teléfono celular de niños, lo que
da pie a que el agente Cane vaya en busca de la primera implicada: una niña de
siete años a quien Philip Gordon hizo caer de un pasamanos minutos antes de ser
perseguido.
Una vez el cuerpo está en el
laboratorio de criminalística, Calleigh Duquense se da cuenta de que en la cara
del muerto hay una huella de zapato; rápidamente, busca la marca en los
archivos y descubre que pertenece al
padre de la niña, Víctor Terraza. Efectivamente, este fue uno de los
persecutores, pero niega rotundamente haber sido quien le propinara la
puñalada. De todas formas, a los agentes se les hace sospechoso que Terraza
hubiera reconocido a Gordon, a lo que la respuesta es clara: había carteles por
todo el vecindario. Es entonces, cuando dos de los investigadores salen en
busca de los avisos, siendo inútil pues ya todos los carteles han sido
quitados. No obstante, tras una ardua búsqueda, encuentran en los arbustos un
cartel arrugado en el cual, después de una larga inspección criminalística, hallan
las huellas del hermano de Gordon. Se dirigen entonces a su casa donde se
enteran de varias cosas: Philip guarda pornografía infantil en su ordenador;
preocupados por el bienestar de la casa el hermano y su esposa hacen turnos
para salir; y los vecinos odian a la
familia, razón por la cual les han arrojado una piedra rompiéndoles una ventana.
En busca de un posible asesino, descubren que la roca, la cual fue tirada a la
basura, fue lanzada por una antigua víctima del pederasta.
De igual forma, los desechos de
la casa de Gordon son investigados, con lo que se descubre que la esposa del
hermano no estuvo en la casa como les había dicho a los agentes. Este hallazgo
se produce porque en un recibo hay fertilizante, el mismo que se le había
aplicado al pasto del parque horas antes del asesinato. Justo después, llega a
las oficinas la persona que le había enviado la pornografía a Gordon,
denunciando un intento de homicidio (pues este también era conocido como un abusador).
Después de una larga descripción de los hechos y tras una investigación, en la
que se incluye averiguar de dónde viene un morado que tiene el sujeto en el
pecho, se descubre que fue Víctor Terraza quién tiene que volver a declarar.
Terraza confirma que fue él quien amenazó al otro sujeto y en medio de la
charla se descubre que llevaba un cuchillo, aunque esa no era el arma que mató
a Gordon. Vuelven entonces a analizar la herida y se dan cuenta que fue un arma
con sierra. Uniendo todas las pistas, regresan a la casa de Gordon donde
analizan cada cuchillo de la cocina, dando uno un resultado positivo.
La cuñada de Gordon confiesa, en
primera instancia, haber matado al hermano de su esposo, pues había sufrido un
aborto espontáneo debido al estrés que acarreaba tener a un pedófilo en su
casa. Sin embargo, los investigadores no le creen y realizan un interrogatorio
al hermano de Gordon, quien había seguido a Philip al parque para decirle que
ya no podría vivir con él debido a lo que le había sucedido a su esposa. Al
llegar, vio que su hermano llevaba consigo un cuchillo en el cinturón, por lo
que, alterado, se lo quitó y más tarde lo apuñaló hiriéndolo de muerte.
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