11 may 2013

Carta a los defensores de Infancia


Bogotá, 10 de octubre de 2010

Sres. Lectores

Yo, Esta Escritora, he decidido poner fin al mito de que todo durante las épocas jóvenes fue mejor.  A continuación se encontrarán con algunas anécdotas,  reales, relatadas fielmente a los hechos y que pretenden mostrar el lado oscuro de la niñez.  Sé que muchos de ustedes, por no decir todos, conocen a la protagonista de los siguientes eventos; también conozco de antemano su fidelidad hacia ella. 

Sin más que decir, ante ustedes presento los sucesos a los que me refiero, dejando abierta la posibilidad de debate.

Hace ya varios años, tuve el infortunio de conocer a la persona más maliciosa que haya existido. No sé su edad, pues es un misterio, aunque de los doce no pasa; lo que sí recuerdo con exactitud es su nombre, y cada vez que lo evoco mis pupilas suben hacía arriba, miran al techo y se preguntan entre ellas -¿Por qué esta mujer fue amiga de esa niña?- Infancia. El nombre de esa persona es Infancia.

La conocí cuando llegué al colegio, si no estoy mal en tercero de primaria.  El primer día ella llegó a mi puesto y me acogió con una gran sonrisa, preguntó por mi nombre y procedencia para finalizar con una amable presentación de sí misma. Lo hizo ver todo fácil, alegre, mágico. Creí por un momento que mi estancia en el nuevo instituto sería maravillosa. Por unos días lo fue; sin embargo, empecé a notar que mi nueva compañera no era lo que me había parecido en un principio.

Un día del segundo trimestre, durante el recreo, varios compañeros decidimos jugar al baloncesto, a pesar de ser nueve. Mientras discutíamos qué hacer, si rotarnos para jugar pares o poner a los mejores en el equipo de cuatro, llegó Timidez, un niño de baja estatura, tartamudo, y cuya piel nunca recibía el sol; tras un gran esfuerzo preguntó si podía entrar al partido. Amabilidad, una niña realmente simpática, aceptó de inmediato, pero cuando nos dispusimos a empezar, saltó Infancia histérica argumentando que el pobre chico no podía participar pues llevaba lentes. 

-¡Tiene gafas, tiene gafas!-gritaba mientras lo señalaba -, ¡este cegatón dañará el juego, que se vaya! 

Timidez nunca más pronunció otra palabra. Nadie hizo nada. 

En otra ocasión, durante la temporada de canicas, Alegría, una niña espontánea, sonriente y enérgica, llevó al colegio de esas esferitas coloridas, las cuales su madre le había regalado por su cumpleaños. Se la veía feliz y con ganas de compartirlas con todos sus amigos. Por aquellos días yo ya no frecuentaba mucho a Infancia, pero en ese recreo, justamente, la acompañé. Los celos invadieron su cuerpo, lo noté de inmediato, al ver que Alegría se la estaba pasando de maravilla. La perdí de vista por  un segundo y, cuando la encontré, tenía entre sus manos las bolitas de la pobre niña. Sin pensarlo dos veces… ¡las desparramó por todo el suelo haciendo que se perdieran entre los pies de los cientos de estudiantes del colegio! Alegría quedó devastada. Nadie hizo nada.

Para terminar (aunque no es la última anécdota), finalizando el año escolar, durante el carnaval, Ilusión, un niño que vivía en sus propias utopías, acudió acompañado de su amigo imaginario, Onirium. Todos los compañeros estábamos realmente emocionados hablando con este extraño personaje, que nos contaba detalladamente sus historias y como había llegado a ser el inseparable camarada de Ilusión. Pero, de la nada, llegó la protagonista del cuento, Infancia, enfurecida porque no estaba recibiendo la atención a la que estaba acostumbrada. Se metió como pudo entre la montonera y se detuvo delante del personaje onírico, lo miró a los ojos, sonrió malévolamente y  volteó para centrar su mirada en Ilusión 

–Despierta, niño, él no es de verdad- le susurró Infancia llena de odio. Onirium se desvaneció lentamente para dejar solitario a Ilusión por el resto de su vida. Nadie hizo nada.

A medida que fui creciendo, dejé de hablar por completo con Infancia. No la soportaba y no me importaba deambular sola durante los recreos. Prefería eso a dirigirle una sola palabra a aquel monstruo. Conocí a nuevas personas que se hicieron amigos inseparables míos, como Rebeldía, Conocimiento y la muy querida Adolescencia. De Infancia nunca más volví a saber.

Tres anécdotas son más que suficiente, creo yo, para mostrarles a ustedes que, esta niña, Infancia, no es tan buena como siempre se nos ha hecho creer. Sin embargo, si no están conformes, aún hay mil historias que contar sobre este personaje y su maldad hacia los niños indefensos.

Debo decir, de igual forma,  que acepto mi error al no haber hecho nada por defender a los afectados de los relatos y pido mis más sinceras disculpas a Timidez, Alegría e Ilusión. En nombre de ellos escribo esta carta y espero que, en el lugar donde estén, puedan leerla y recordar a esta, su antigua compañera de colegio.

Me despido haciendo un llamado a la reflexión y al recuerdo. Infancia puede estar en el colegio de su hijo, nieto, sobrino, hermano, vecino o conocido. Ayudemos a los niños a hacer frente a personas como Infancia, pues nunca se sabe en qué momento, algún Timidez se convierta en Miedo, alguna Alegría cambie su nombre por Tristeza o algún Ilusión pierda a su Onirium.

Atentamente

Esta Escritora

2 comentarios:

  1. sabes que todo es relativo verdad?
    desde como se vive, se sienten y se interpretan las distintas facetas y expresiones de la vida.
    entiendo tu punto pero ese, por ejemplo, es tu punto. no podemos dar juicios de valor de como los demas interpretan esos actos.
    para los implicados puede que esos actos hayan influido tanto en su caracter que sin ellos no pudieran ser quien son es estos momentos.
    obviamente, no puedo desentenderlo, lo que hizo ella estuvo mal, pero ¿cual niño o niña no hizo algo malo en toda su infancia? ¿cual niño o niña no intento llamar la atencion de todos sus amigos?, y por otro lado ¿tu estas segura que en su casa estaba todo bien? ¿no tendra, por ejemplo, algun trauma o quiebre de relacion en su familia que la hizo actuar de esa forma? o siendo del mismo modo ¿no sera que sus padres o sus hermanos generaban una influencia negativa en ella?
    perdon por ser tan retrechero y claro que entiendo tu punto de vista y lo respeto, hasta en cierto punto me identifico con el, pero tiene que estar ocurriendo algo mas de fondo.
    y por ultimo, se dice que es la etapa mas feliz de la vida por eso mismo, porque tu en esa etapa no piensas en esto, no piensas que bus tienes que coger para llegar a tu colegio, si hiciste o no las tareas de mañana, en llegar rapido por el examen que tienes en 5 minutos cuando estas a 20 de llegar al colegio, si te bañaste bien o no, si te cepillaste los dientes o no, si tienes los odios limpios o no. es por eso que es la etapa mas linda de todas, solo tienes que preocuparte por ser tu y jugar todo el dia sin preocupaciones ni aspiraciones de ninguna clase (a no ser que esten jugando, en ese caso si hay aspiraciones de ganar).

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