Hoy en día todos estamos condenados a vivir en un mundo
de tecnología, Aquellos que podemos acceder a ella, claro. Esto ha
cambiado la forma en que vemos el mundo y en que nos relacionamos con él.
Ya casi no vamos al cine (sin contar las famosas películas de 3D). Lo
que hacemos es entrar a Internet, buscamos nuestro servidor favorito y ¡ya
tenemos toda la filmografía de Tim Burton o de Leonardo DiCaprio en
nuestras manos! ¡Sin salir de casa!
Lo
mismo sucede con la música. Lo admito, yo soy de esas que suelen
descargar música, discografías completas de artistas. Aunque debo aclarar
que esto sucede únicamente cuando quiero conocer al artista a fondo o si me
interesan algunas canciones. Y aquí es donde entro a hacer mi elogio
a los CDs. Pueden decir todo lo que quieran, llámenme consumista,
capitalista... pero para mí no hay nada más delicioso que
pagar por el buen trabajo de un artista o banda que me encanta. El simple hecho
de entrar a una tienda de discos, buscar el artista, coger el CD e ir a pagarlo
con mis ahorros es un paseo para mí. Aunque eso es solo el inicio. Lo
mejor sucede cuando salgo de la tienda de discos (porque nunca me espero a mi
casa) y saco de la bolsa mi nueva adquisición. Poder apreciar el arte del
disco, el booklet (el librito ese que viene con el CD, para los que no sepan),
el olor a nuevo, las fotos, las letras, la idea, el concepto...
Creo
que tener un disco de forma física es la mejor forma de conocer a
un artista, una forma de comunicación entre
el músico y el fanático, ya que muestran sus ideas y lo que piensan
en ese momento. Es algo que no se puede apreciar tan solo con descargar las
canciones o el álbum completo de Internet ¡ni siquiera si se ha hecho
de forma legal! Tener un disco implica tener todo un concepto o, si
no, díganme ustedes...si tuvieran la oportunidad de elegir entre un
"Abbey Road" original (y eso que aún no hago un elogio a
los discos negros) o simplemente descargar las canciones ¿qué sería mejor? Por
supuesto, y aunque sé que esto es algo muy subjetivo, tener el disco
en las manos, ver lo que pensaban los Beatles en sus últimos días…
como dije antes, tener todo un concepto y poder apreciarlo.
No
dejemos de comprar CDs, no permitamos que pase lo que pasó con
Blockbuster. Debemos esforzarnos, al menos por nuestros artistas favoritos, en
comprar de vez en cuando un CD original para poder seguir teniendo
su esencia en nuestras manos... o más bien, en
nuestros oídos.
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